El chip prodigioso

Recuerdo como en los años 80, se estrenó la película “El chip prodigioso” (1987). Una comedia -con toques de ciencia-ficción- protagonizada por Dennis Quaid y Meg Ryan, la cual trata sobre un piloto de la Marina que se ofrece como voluntario en un experimento científico, que consiste en miniaturizarle mediante un chip y, de esta manera, poder acceder al interior del organismo de un conejo. Pero las cosas se tuercen y acaba por error en el interior de una persona mientras huye de unos delincuentes que quieren apropiarse del invento.

Traigo esta película a colación ya que, recientemente, estuve presente en la I Jornada Profesional “Rodar con seguridad y eficiencia”, organizada por la revista Cuadernos de Neumáticos y Mecánica Rápida y me llamó la atención como en una de las ponencias que tuvo lugar por parte de un fabricante de neumáticos, se mencionó que desde hace unos años ya se viene implantando un chip en los neumáticos de camión (ya son varios fabricantes que lo están haciendo).

Un chip que viene insertado directamente de fábrica y en el cual se programa un código exclusivo que identifica individualmente el neumático y que permite, entre otras cosas, gestionar fácilmente no solo las indicaciones de presión, niveles de desgaste de las bandas y temperatura de los neumáticos, sino también disponer de una trazabilidad a lo largo de toda la vida útil del neumático. Desde su llegada a los stocks de la empresa hasta su desmontaje final, incluso pasando por el seguimiento de todas las operaciones de mantenimiento. Así, de esta manera simple, rápida y automática se puede recoger toda la información necesaria sobre los neumáticos de una flota durante toda su vida útil.

Sin embargo, esta innovación todavía no ha llegado a los neumáticos de turismo, aunque ya se han utilizado a título experimental en las 24 horas de Le Mans. Quizás habría que conocer cuáles son las causas por las que no se ha implantado todavía pero, en cualquier caso, la implantación del chip en todos los neumáticos supondría un gran avance para mejorar la seguridad de los conductores y sus neumáticos.

Y no solo eso, desde mi punto de vista el chip ayudaría a evitar el fraude en la importación de neumáticos no declarados ya que, de esta forma, se lograría conocer la procedencia y la cadena de distribución de esos neumáticos en todo momento. Una posible solución al fraude que vivimos en nuestro sector, o al menos una ayuda más para lograr su erradicación.

En definitiva, esperamos a que, en un futuro no muy lejano, se implante el “chip prodigioso” en el neumático.

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